Qué vendes: mensualidades, inscripción y lo que se cobra aparte
Lo hace Quien decide los precios
La idea: El producto antes que la pantalla
Lo que una familia compra es una mensualidad: un plan que se cobra cada mes y trae un número de clases —ocho, doce, o las que quiera—. Cada clase que se le aparta al alumno descuenta un crédito. Aparte del plan están los cargos: la inscripción del año (se pone sola si el plan la lleva), el vestuario de la gala, el examen de grado y el recargo por pagar tarde. Y el descuento por hermanos es un cupón que se aplica solo.
Sin decidirlo, cada familia termina con un acuerdo distinto —«a ellas les cobramos menos porque son tres hermanas»— y el vestuario se cobra en sobres. El sistema cobra bien lo que está decidido; lo que no, lo cobra mal o no lo cobra.
Haz la lista de lo que cobras hoy y, para cada mensualidad, contesta: ¿cuántas clases al mes trae? (vacío = las que quiera), ¿de qué estilos?, ¿cuánto cuesta? y ¿lleva inscripción anual, de cuánto?
Después, lo que cobras aparte: el vestuario de cada número, el examen de grado y, si lo vas a usar, el recargo por pago tardío —cuánto, y a los cuántos días—. Y si das descuento por hermanos, de cuánto.
Decide qué pasa en un mes de cinco semanas: si la mensualidad trae ocho clases (dos por semana) y ese mes caen diez, las últimas no se apartan porque no quedan créditos. O la vendes con más clases, o esa semana es libre: las dos funcionan, pero hay que decírselo a las familias.
Quedó bien si tienes cada mensualidad con su precio, sus clases y su inscripción, y la lista de lo que se cobra aparte con su importe.
- Dejar los descuentos de cada familia sin escribir. El primer cobro automático los descubre todos el mismo día.
- Cobrar el vestuario «cuando se pueda». Como cargo, cada familia lo ve en su portal con su fecha límite, y tú ves quién falta.