Qué vendes: mensualidades, clases particulares, grupos y talleres
Lo hace Quien decide los precios
La idea: El producto antes que la pantalla
Lo que un alumno compra es una mensualidad: un plan que se cobra cada mes y trae un número de clases —cuatro, ocho—. Cada clase que se le aparta descuenta un crédito. La clase particular es una clase con cupo de uno; el grupo (coro, ensamble, solfeo) es una clase con cupo de varios; y el taller o el semestre se vende aparte, con su propio precio.
Sin decidirlo, cada alumno termina con un acuerdo distinto («a él le cobramos 3 clases porque entró a medio mes»), y eso es imposible de cobrar solo. El sistema cobra bien lo que está decidido; lo que no, lo cobra mal.
Haz la lista de lo que cobras hoy y para cada cosa contesta: ¿cuántas clases al mes trae?, ¿de qué instrumento o disciplina? y ¿cuánto cuesta?
Decide qué pasa en un mes de cinco semanas: si la mensualidad trae cuatro clases y ese mes caen cinco martes, la quinta fecha no se aparta porque no le quedan créditos. O vendes la mensualidad con cinco, o esa semana es libre: las dos cosas funcionan, pero hay que elegir una y decírsela a los alumnos.
De los talleres y semestres: fechas, cupo, precio y si se pagan en abonos.
Quedó bien si tienes cada mensualidad con su precio y número de clases, y decidiste qué pasa en los meses de cinco semanas.
- Dejar los acuerdos especiales de cada alumno sin escribir. El primer cobro automático los descubre todos el mismo día.